Locos

¿Habéis puesto alguna vez un bolso boca abajo? Es increíble la cantidad de cosas absurdas que empiezan a caer por obra y gracia de la gravedad y de mi afán por no deshacerme de nada. Algo parecido me pasa con Woody Allen. Mis propios trastos me empiezan a caer encima, desordenados, a medida que transcurre la película.

Viendo su Midnight in Paris he recordado cuando vivía en Nueva York y una mañana el barrio amaneció lleno de cartelitos diciendo que Mr. Allen estaba rodando en nuestras calles, y que por favor siguiéramos como si nada. Imposible. Lo primero que hicimos fue llevarnos los cartelitos de recuerdo y luego subir a casa a cambiarnos de ropa. Era de esperar.

Como los personajes de su película, Allen me ha hecho hoy viajar en el tiempo, que es el gran sueño de mi vida. Quiero viajar hacia atrás y hacia delante; afortunadamente, mi hijo me ha prometido inventar una máquina del tiempo y, si soy buena de aquí a entonces, llevarme por ahí de paseo. Voy a elegir momentos y situaciones que ya conozco y también otros que me habría gustado vivir. En uno de estos viajes le pediré a Sonia Grande que me guarde uno de los modelitos que ha diseñado para esta película.

El fondo de Midnight in Paris es tremendo. De hecho, hubo escenas de la película en las que la gente reía y yo lloraba de pura perplejidad, de admiración. Y me ha gustado darme cuenta de que no estamos solos, siempre hay algún loco que ve el mundo como tú. En cualquier momento de la Historia, los ha habido. No hace tanta falta la máquina del tiempo.

Have you ever put your purse upside down? It’s amazing how many absurd things begin to fall by the grace of gravity and my capacity for not getting rid of anything. Something similar happens to me with Woody Allen. My own stuff starts to fall over myself -what a mess- as the movie goes.

Watching his Midnight in Paris I remembered when I was living in New York and one morning we all woke up and the streets were full of little signs saying that Mr. Allen was filming in our neighborhood, so please keep moving as if nothing happens. Impossible. The first thing we did was to take all the little signs as souvenirs and then go back home to change our outfit. As expected.

Like the characters in the film, Allen took me back in time today, which is the dream of my life. I’ll travel back and forth; fortunately my son has promised me to invent a time machine and, if I’m a good mom from now, he will take me for a walk. I’ll choose times and situations that I know and others I would have liked to live. In one of these trips I will ask Sonia Grande to give me one of the dresses she designed for this film.

There is something tremendous deep down in Midnight in Paris. In fact, there were scenes of the film in which people laughed and I cried full of perplexity and admiration. And I also assumed that we are not alone, that there is always a lunatic who sees the world like you. At any time in History. We don’t need a time machine.

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