Una de cal y otra de arena

Arranco mi recuperación de críticas con una que fue publicada en una revista online, Mundoclasico.com, para quienes cubrí durante un par de años todo lo que se movía por la Costa Azul; todo era menos glamuroso de lo que pueda ahora parecer, pero lo cierto es que fue un tiempo muy feliz para mí.

Aquella tarde del Festival de Danza de Cannes en 2001 presenciamos dos estrenos: uno de Josef Nadj y otro de Maguy Marin. El primero fue un éxito; el segundo, un desafortunado intento de algo que no logramos entender. Todo eso está en esta crítica doble, “Una de cal y otra de arena”, que ahora enlazo con su página de origen. Y recientemente, releyéndola, recordé algo que entonces no conté, por lógica prudencia.

La obra de Marin fue insoportablemente aburrida y para cuando quiso caer el telón, el teatro se había quedado medio vacío. Hasta ahí, nada anormal. Pero lo curioso fue que entre los desesperados que huían pasillo arriba cuando la pieza no llevaba ni la mitad de su viaje, pude identificar perfectamente a alguno de los que al día siguiente ponían la coreografía de Maguy Marin por las nubes en la prensa. Quizás yo también hubiera debido irme y así me habría evitado tener que escribir sobre lo que vi, y lo que de verdad me pareció.

I start my compilation of old reviews with one that I wrote for the magazine Mundoclasico.com. I worked for them for a couple of years, writing about all the performances happening at the Riviera; my life was less glamorous than it may seem now, but in truth those were happy days.

At the Cannes Dance Festival in 2001, we watched two premieres on the same evening: Josef Nadj and Maguy Marin. The first piece was a success; the second performance of the evening was an unfortunate attempt to something that we failed to understand. You can read everything here. A few days ago, as I was re-reading it, I remembered something that I couldn’t tell then, out of prudence.

Maguy Marin’s work was unbearably boring and the theater was half empty when the curtain fell down. So far, nothing abnormal. But the curious thing was that among the desperate people who were fleeing out through the corridors as the piece was by the middle of the performance, I could identify perfectly some of the critics that the next day sang Marin’s praises on their papers. Maybe I should have left the theater with them, so I didn’t have to write about what I saw, and about what I really thought about it.

* Les Philosophes by Josef Nadj © Laurent Philippe.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s