Granada

Durante años tuve la impresión de que Granada -¿me atreveré a decirlo?- estaba sobrevalorada (me atreví). Glups, creo que acabo de perder lectores, pero contaba con ello. Lo cierto es que Granada es un escenario perfecto para cualquier escena que imagines. Sus plazas, sus rincones, su Parador, sus jardines, sus estrellas… Cualquier situación que a uno se le ocurra va a funcionar con semejante escenografía.

Pero además, está el Festival. Los que hemos pasado por el Teatro del Generalife en alguna ocasión, nos hemos hecho dueños de Granada por unos días. Hay algo mágico en salir del escenario durante la pausa del ensayo y quedarte mirando el atardecer en la Alhambra mientras tu cabeza rebobina las correcciones que acaban de dar o repites mentalmente todos los cachivaches que tienes que recoger del camerino. De pronto, esas vistas mágicas por las que la gente se cruza medio mundo, se convierten en lo más normal. Son tuyas porque aunque las mires, no has ido hasta allí para verlas. Es la diferencia entre rendirse ante el asalto o atacar una fortaleza. Los artistas que trabajamos en el Generalife entregamos las armas nada más llegar.

En mitad del ensayo los jardines se oscurecen y como no hay público, son tuyos. Puedes bordear las sombras de los cipreses, perderte con ropa de ensayo entre los setos inhabitados y cruzarte con algún gato que te saluda ladeando la cabeza. Esas noches de ensayos sin público son un regalo impagable.

Menuda escenografía, Granada. Qué bien lo he pasado.

For years I thought that Granada -dare I say it?- was overrated (I dared). Ooops, I think I just lost some readers, but I assumed that I would. The truth is that Granada is a perfect set design for any scene you can imagine. The small plazas, those hidden corners, the beautiful Parador, the gardens, the stars… Anything coming to your mind is going to work with such a scenery.

And also, there’s the Festival. Any of us who has ever worked at the Theater of the Generalife, became master of Granada for a few days. There’s something magical in leaving the stage during the rehearsal break and staring at the Alhambra sunset as your mind rewinds corrections or as you mentally repeat all the stuff you have to take from the dressing room. Suddenly, those magical views for which people crosses the world, become “normal”. The landscape is yours because although you look at it, you are not there to see it. It’s the difference between surrending to the assault or attacking a fortress. We artists, at the Generalife, give our weapons up on arrival.

During rehearsals, the gardens are getting dark and since there is no people around, that place is totally yours. You can follow the shadows of the cypresses, walk around in your rehearsal clothes among uninhabited hedges and even find a cat who greets you, cocking its head. Those rehearsal nights are a priceless gift.

What a scenery, Granada. I really enjoyed it.

One thought on “Granada

  1. Simplemente inolvidable…
    Por cierto, ¡leerte se ha convertido en lo más reconfortante que puedo hacer en mis descansos de cinco minutos!🙂

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