Inmortales

Unos van, otros vienen… y algunos nos agarramos con uñas y dientes para no caer al foso antes de tiempo. Mientras servidora hacía peripecias sobre el alambre, Fernando Alonso y David Howard han optado por el mutis y de pronto, varias generaciones de bailarines se han quedado sin saber qué hacer con sus piruetas. Así dependemos los bailarines de nuestros maestros.

HowardTamaraHoward “el benevolente” ha sido el Maestro del buen humor. Sus clases multitudinarias con Lynn Stanford al piano eran como un paseo por el prado en el que de vez en cuando te regalaban unos cuantos compases de equilibrio antes de dar la vuelta en la barra. Con sus palmaditas rítmicas, la mirada tranquila, la corrección acertada y sobre todo, el interés por todos y cada uno de los alumnos que tuviera en clase, te hacía salir de clase con la sensación de que le importabas a alguien. Ese era su secreto.

De Alonso se ha escrito, por fin, lo que todos dijeron en privado durante décadas y el mundo le agradece la brillantez del gran virtuosismo acrobático cubano; más alto, más grande, más piruetas y más de todo. Su obsesión por la búsqueda y exterminio del más minúsculo fallo en la técnica de sus alumnos sólo era equiparable a su amor por la barra. Su “compañera”, decía. Ahí no había trucos, sólo trabajo y rigor.

La barra, es verdad, es como nuestra hada madrina. Te la estás jugando y cuando te devuelven -tras días de arresto en la cama- el don de la verticalidad, uno va y se agarra torpemente a lo primero que pilla y con el brazo herido por las vías, hace un hermoso port de bras. Un port de bras calmado, enorme, que llena la habitación, el pasillo y el universo. Respiras tranquila, con la espalda recta y la moral por las nubes; estás hecha puré, pero de pronto te crees inmortal.

PD: Gracias por los mensajes recibidos. Me pierdo el inicio de la temporada pero pronto estaré de vuelta.

Some people come, some people go and other people try not to fall down into the pit too early. While I was trying to keep my balance on the wire, Fernando Alonso and David Howard decided to leave and suddenly, several generations of dancers don’t know what to do with their pirouettes. Yes, we dancers depend on our teachers.

FernandoAlonsoHoward “the benevolent” was the Master of humour. His crowded classes, with Lynn Stanford playing, were like a walk in the meadow in which occasionally you got a few extra bars before turning to the other side. With his rhythmic clapping, peaceful looking and precise corrections, he seemed to be interested in each one of his students: we all left the studio with the amazing feeling that someone cared about you. That was his secret.

About Alonso, everyone finally wrote what people used to say in private for decades and the world thanks him the acrobatic and virtuoso brilliance of Cuban technique: even higher, even bigger, even more pirouettes and more everything. His obsession to find and exterminate even the tiniest technical failure in his students’ technique was only matched by his love for the barre. “My mate“, he said. Therere no tricks there, just work and rigor.

The barre is like our fairy godmother. Just imagine you’re sick and, after a couple of days in bed arrest, you get to vertical again: then you grab the first thing you reach and, your arm -still wounded by subcutaneous routes- performs a beautiful port de bras. A calm and wide port de bras, filling the room, the hallway and the universe. You breath quietly, keeping your back straight in a confident mood: you’re devastated, but you think you’re immortal.

PS: Thanks for your nice messages. I’m missing the beginning of the season, but I’ll be back soon.

* Images: David Howard coaching Tamara Rojo © ARENAPAL. Fernando Alonso © unknown photographer.

6 thoughts on “Inmortales

  1. Es un placer volver a leer tus artículos…..señal de que te encuentras mucho mejor.Besos desde Cádiz.
    Pdta: estamos esperando el siguiente para seguir disfrutando.

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  2. Me alegro mucho de tu vuelta y de que todo haya salido bien. Espero mas articulos con muchisimas ganas. Mas saludos y besos desde Cadiz .

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    • Al Maestro Alonso muchos de nosotros lo conocemos sólo de referencias, a través del respeto y la admiración de sus muchos alumnos. En mi caso fue Aurora Bosch quien nunca dejó de hablarme de él, sus combinaciones de clase y hasta sus correcciones de los pasos. Ella le regaló mi libro sobre August Bournonville, que apreció muchísimo, y cuyos comentarios recibí encantada. Me alegra mucho que hayan dado su nombre a la Escuela del Ballet de Cuba, ha sido un reconocimiento necesario a un gran Maestro. Gracias por tu mensaje🙂

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