Decálogo del buen príncipe 1.- Un príncipe sólo puede ser Sigfrido, Florestán, Albrecht... o similares. Conrad, Basilio y Acteón, por favor, absténganse de intentarlo. 2.- Un príncipe debe escuchar la música. No "música" en general, sino "la música" en particular. 3.- Un príncipe habrá de vestir siempre mallas de color claro. Si a usted no …
Con la L de…
Laban, Rudolf . Acércate y te cambiará la vida; si no, que le pregunten a Forsythe. O a mí. Louisa Vals. Es el ejercicio número 19 de la clase del lunes de Bournonville, sobre la popular partitura de Lumbye. Despista al novato, entusiasma al que lo ve, y te lleva a los cielos cuando lo …
Ruidos
Los pasos suenan al bailar. Cada uno de un modo diferente y la mayoría, además, pueden hacerlo de formas diversas. Eso lo aprendí de niña pero lo disfruto de adulta; es ahora cuando por fin puedo corregir un paso estando de espaldas al bailarín o mientras miro al pianista. No es chulería personal, es que …
Con la CH de…
Chaconne. Porque Balanchine hizo un Orfeo y Eurídice en el que llenó el escenario de bailarines y mandó a los cantantes al foso de la orquesta. Fue un desastre, pero de ahí sadría su exquisita Chaconne. Chassé. No bajen mucho, por favor. Mejor seguir avanzando. Lo otro es un chassé de la posguerra. Chaliapin, Fiódor. …
Tachán-tachán
Un tombé no es un "patám", ni tampoco un un porté se define con un "fssss...". Esas hermosas palabras (el tombé y el porté, claro), añadidas a los nombres de ciertos pasos, aportan la dinámica exacta de movimiento que necesitamos con una precisión exquisita. Todo, gracias a siglos de mentes brillantes que han desarrollado un …
