El nuevo Bolshoi

Y el Bolshoi de Moscú reabrió sus puertas. Han tenido que pasar 6 años y 700 millones de dólares para que el público volviera a inundar las butacas de lo que ahora llaman Main Stage (tienen también el New Stage, que acoge producciones más pequeñas, aunque todavía enormes para nuestros ojos).

[Hace unos años pregunté a Yuri Burlaka, entonces director del Ballet Bolshoi, si era cierto aquel rumor que nos llegó de que el teatro estuvo a punto de convertirse en un centro comercial a causa de su mal estado y al caos de sus finanzas. Él cambió la mirada y me dijo: “Prefiero no contestar a esa pregunta”. Puf.]

Con la reforma han modificado hasta los cimientos del teatro, literalmente. Pero era necesario. En la rueda de prensa previa a la reapertura, el director del teatro, Anatoly Iksanov, reconoció que antes de cerrar sus puertas, los expertos habían calculado en un 70% las probabilidades de un derrumbe del edificio. Tremendo. Durante la última temporada, el público tuvo que utilizar las entradas laterales y trasera del teatro porque temían que el portón principal, que custodia la cuádriga de Apolo, se viniera abajo. Eso, sin contar las innumerables chapuzas que se habían llevado a cabo en el teatro durante décadas, tratando de no enfrentarse a esta reforma integral y al cierre que conllevaba. Por ejemplo, al instalar el telón cortafuegos, levantaron un pequeño murito de cemento sobre el foso alargando el proscenio, lo que tuvo dos consecuencias nefastas: por un lado empequeñeció el espacio para la orquesta, lo que les impedía interpretar la mayor parte de las obras de Wagner y Richard Strauss porque sencillamente no cabían los músicos, pero además no dejaba que los artistas pudieran oír la orquesta desde el escenario, lo que intentaron solucionar colocando unos monitores entre cajas. Como eso, montones de cosas.

El suelo, por ejemplo, también sufrió modificaciones inadecuadas: la original tarima de madera de olmo, que estaba sostenida sobre la cámara de aire por una estructura de ocho patas, se sustituyó, sobre los años 20 del pasado siglo, por una superficie colocada directamente sobre una capa de hormigón. Así, los bailarines sufrían un suelo duro, además de tremendamente inclinado. Ahora han dispuesto dos suelos diferentes, según el tipo de espectáculo que se represente. El de danza absorbe el ruido de los bailarines mientras que el de ópera manda el sonido a la sala. Deduzco que han eliminado la pendiente del escenario, con lo que disminuirán las numerosas lesiones de rodilla y espalda que llevan sufriendo los bailarines rusos desde que el mundo es mundo. Sin embargo, si el escenario es ahora totalmente plano, algo tendrán que modificar los bailarines en su colocación para poder adaptarse a un nuevo eje corporal. Eso implicará cambios en la enseñanza y quitar también las pendientes de los suelos en las salas de las escuelas de danza.

Si es así – y pienso comprobarlo dentro de pocas semanas- con la reforma del Bolshoi estaríamos ante un punto de inflexión en la historia de la danza académica, quizás similar al que vivimos con la llegada de las puntas, aunque posiblemente tardemos en percibirlo, al menos, una generación de bailarines. ¿Qué pasará con esos torsos abiertos del Bolshoi? Tan enormes, con esos cuellos alzados, desafiantes, adornados por unos brazos eternos que basculan hacia atrás… Miren cómo se bailaba en el Bolshoi inclinado y disfruten. [Es un homenaje al gran Maestro Asaf Messerer, en 1982. En la barra del fondo, por cierto, se esconden las manos de Vasiliev.]

And The Bolshoi Theatre was reopened. It took 6 years and 700 million dollars for the audience to get their seats back in what is now called the Main Stage (they also have the New Stage, which hosts smaller productions, but still huge for us).

[A couple of years ago I asked Yuri Burlaka, artistic director of the Bolshoi Ballet, if it was true that the theatre could become a huge mall because of the bad situation of the building and its finances, and he just said: “I prefer not to answer that question”.]

They have, literally, rebuilt the foundations of the theatre. But it was necessary. At the press conference prior to the reopening, the theatre director, Anatoly Iksanov, said that before the Bolshoi closing, experts had estimated at 70% the chance of a collapse of the building. Tremendous. Last season, the public had to use side and back entrances to get into the theatre because they feared that the main door, under Apollo’s chariot, came down. Not to tell the many weird repairs made in the theatre for decades, trying not to deal with this reform and the closing of the building. For example, when installing the safety curtain, they built a small little wall of cement over the orchestra pit and extending the proscenium, which had two consequences: on one side it narrowed the space for the orchestra, and they couldn’t play at the Bolshoi most of the works by Wagner and Richard Strauss for decades; but also the artists couldn’t hear the orchestra from the stage, and monitors were placed in the wings. Like that, many things.

The floor, for example, also suffered improper modifications: the original elm wood platform was supported by an eight-legged structure which was replaced on the 20’s of the last century by a new platform placed directly on a layer of concrete. Thus, the dancers were dancing on a very hard floor, and also very sloped. Now they have provided two different floors, depending on the kind of show to be performed. The dance floor absorbs the noise of the dancers while the opera floor sends the sound back to the audience. I guess they may have eliminated the rake, thereby they will be reducing the number of knee and back injuries that Russian dancers have been suffering since the origins of the world. However, if the stage is now totally flat they will have to change something else: dancer’s placement must be different in order to adapt their balance to a new body axis. This will require changes in teaching methods and all those sloped floors should be removed from the studios of dance academies.

If so – and I’ll check in a few weeks- with the reform of the Bolshoi we’d be facing a turning point in the history of academic dance, perhaps similar to what happened with the first pointe shoes, though possibly we won’t notice it until, at least, the next generation of Bolshoi dancers. What will happen to these beautifully open torsos of the Bolshoi Ballet? So enormous, with those stand-up necks, challenging, adorned with everlasting arms that dancers swing backwards… Please, look how people used to dance on Bolshoi’s rake and enjoy. [It’s a tribute the great Ballet Master Asaf Messerer in 1982. And at the upstage barre you’ll find Vasiliev’s hands.]

* Photos © Bolshoi Theatre, 2011. 

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